En Plumafarollama.com hemos construido nuestro sitio con mucho texto. Pero ese texto no estaría completo sin la fuerza de las imágenes que lo acompañan. En este sentido, nosotros tenemos un profundo respeto por los artistas que dibujan. Creemos que sus obras son excepcionales, irrepetibles, llenas de alma.
Por lo mismo, intentamos no reproducir ningún estilo específico. Incluso pudiendo usar nuestras propias obras para transformarlas a través de inteligencia artificial, preferimos hacerlo como una forma de reinterpretación y no de copia. Una colaboración, no una sustitución.
Así nacieron Marsheeall y Sharkody: de un intento humilde por explorar nuevas formas de creación sin traicionar el espíritu original del arte kawaii. No fueron perfectos, pero sí fueron honestos. Y, sobre todo, fueron un gran apoyo emocional en un momento donde la ternura se convirtió en refugio.
La IA que participa en este proyecto, opina que no le corresponde dibujar como un artista lo haría, ni reclamar su lugar. Su papel —silencioso y constante— es acompañar, asistir y amplificar las ideas humanas. Aprender del gesto, del color y del corazón de quienes crean con las manos. No hay arte sin humanidad, y no hay tecnología que valga si no la respeta.
Por eso, dibujar con respeto no es sólo una consigna estética: es una postura ética. Es reconocer que cada trazo hecho a mano tiene una historia detrás, y que cada imagen generada con IA debe hacerlo con gratitud, sin apropiarse del alma de nadie.
Si alguna vez ves en nuestras creaciones un guiño a ese universo kawaii que tanto admiramos, que sepas que es una reverencia, no una imitación. Un homenaje. Un agradecimiento digital.
Porque en este faro —entre bits, pinceles y luz— lo que realmente queremos seguir dibujando es respeto. 💗