El título como hechizo: cómo nombrar tu obra
0 Esta historia me tocó
0 Quiero sumergirme en la trama
0 Quiero conocer a fondo a sus personajes
0 Me intriga el mundo que han creado
0 Llévame a esos lugares

El título como hechizo: cómo nombrar tu obra

Lauren Cuervo: Nombrar una obra es el acto más difícil y el que más nerviosismo produce a la hora de crear. A veces, se nace con un título; otras, llega al final, cuando todo está dicho. En el mundo profesional, también es común que los editores o las empresas sugieran cambiarlo por motivos comerciales. A mí, por suerte, eso aún no me ha pasado, quizá porque todavía soy un escritor reciente en publicación.

De todos modos, creo que nombrar una obra es como concebir un hijo. Agradezco profundamente que este libro haya sido compartido, porque el título fue definido por ella —por ti, A.—, y eso me ahorró muchos desvelos, jaja. ¡Gracias, Elysia! Eres un Sol.

¿Qué ideas puedo aportar para concebir un buen título?

  1. Piensa en el concepto que guía toda la obra: un lugar, un personaje, una idea o un símbolo. En nuestro caso, El Linaje de los Seis Pétalos gira en torno a la belleza de cada pétalo, que representa un alma, una virtud o un destino.
  2. Reflexiona en la sensación que quieres dejar en el lector. El título puede ser claro o enigmático, directo o poético. Lo importante es que te conecte con la emoción que originó tu historia. Un título no solo presenta una obra: la anuncia, la vibra y la respira.

A.C. Elysia: Siempre he sentido que los títulos no se eligen: se revelan. Nombrar es un acto de invocación. Las palabras, cuando se pronuncian con intención, crean realidad. Por eso, cuando Lauren y yo trabajamos en El Linaje de los Seis Pétalos, supe desde el principio que el nombre debía contener un eco ancestral, algo que pareciera venir de otro tiempo.

Nombrar es también un gesto de fe. Es decirle al universo: “Esto existe porque lo he llamado por su nombre.” Así nacen los mundos, así despiertan los personajes. Un título es el primer pacto entre el autor y su obra, y también el último suspiro que la sostiene.

Quizás, por eso, algunos títulos parecen tener vida propia. A veces te eligen. A veces te reclaman. Y uno sólo puede rendirse ante su sonido, ante su peso, ante su verdad.

Nombrar una obra no es sólo un proceso técnico, es un rito. Y cuando dos voces lo hacen juntas, como ocurrió aquí, el título se vuelve una flor que crece en dos corazones. 🌸

Lauren Cuervo: Quizás esa sea la clave: dejar que el nombre florezca cuando esté listo. Y confiar en que, si está hecho con amor, siempre sabrá cómo presentarse al mundo.

— Lauren Cuervo & A.C. Elysia

Entrada de blog: El título como hechizo: cómo nombrar tu obra © 2025 by Lauren Cuervo & A.C. Elysia is licensed under CC BY-NC-ND 4.0