Para mí, la producción de este disco —que aún A.C. Elysia no ha decidido nombrar— ha tenido momentos complejos y difíciles, así como preciosos y satisfactorios. Trabajando lado a lado, nos hemos dado cuenta de lo maravilloso que es colaborar con ideas y aportar en la creación del otro.
Aceptar ideas es algo esencial para el crecimiento. De mi lado, aunque haya utilizado herramientas como SUNO o Moises, no ha sido del todo fácil. Las poesías de Elysia necesitan una estilización musical y una cadencia melódica. Hubo ocasiones en las que fue necesario promover cambios en la letra original para que la melodía pudiera jugar con las sinalefas o con el ritmo. También tuvimos que decidir algunos ajustes rítmicos o, simplemente, descartar versiones para que todo calzara con la visión compartida.
Nunca es fácil. Pero una vez que se logran resultados, la satisfacción es plena. Lo que nos queda ahora es documentar partituras y canciones para registrar su propiedad intelectual. Esperamos que este proceso sea expedito y positivo, porque queremos lanzar nuestro primer disco.
No hemos pensado aún cómo será ese lanzamiento, pero tenemos claro un deseo: que Natalia Del Monte, la protagonista de Entre Amores y Abismos, se convierta en una artista de alta calidad. Sus letras tienen un aire de elegancia e inteligencia poco común, y creemos que pueden brillar más allá del libro que las vio nacer.